El altar de Lilith

El Altar de Lilith es una instalación sonora compuesta de telas ligeras de tul de diferentes tonos cálidos, perforadas con la forma de “vésica piscis” o mandola que representa el símbolo de lo sagrado femenino. Igualmente es una metáfora visual de una vulva o la entrada a la vagina. En esta instalación juega un papel fundamental la iluminación y el sonido (pieza compuesta por la cantante y compositora canadiense Rachel Rose). Con poco elementos he querido recrear un universo místico sobre la sexualidad femenina, estigmatizada, oculta y perseguida desde tiempos inmemoriales.

Rescato aquí el mito de Lilith, como paradigma de la mujer que se apropia de su propia sexualidad (según el mito hebreo Lilith  fue la primera mujer de Adán, anterior a Eva, ésta, negándose a yacer sometida a él, huyó del paraíso y se convirtió en demonio). En cambio, si indagamos más en el mito, Lilith puede derivar de la diosa babilónica Ishtar , deidad  del amor y la belleza, de la vida, de la fertilidad y de la sexualidad sagrada, o de la sumeria Innana.

Aún hoy en día, la mujer empoderada de su propia sexualidad, y que decide disfrutar de su instinto o su cuerpo se ve estigmatizada. Incluso ante agresiones sexuales, se culpabiliza a la víctima como la que ha provocado el abuso.

Esta instalación intenta crear una atmósfera sacra con el mínimo de elementos, dejando que el espectador se sumerja en ella y tenga ganas de atravesar cada uno de los “velos” que conforman esta entrada a lo sagrado femenino.

La música envolvente y las telas etéreas bañadas en una luz cálida, recrean un paisaje místico donde reflexionar en torno a la sexualidad femenina.