Crisálida

Acción experimental que creé dentro del taller de performance impartido por mi amigo y artista Miguel Andrés, en el año 2020.

En ese momento me encontraba sumida en una gran crisis personal que me impulsaba a realizar cambios importantes en mi vida. De forma simbóloca quería representar estos cambios (físicos y emocionales) que había estado viviendo desde el embarazo y parto de mi segundo hijo, a los 40 años de edad.

Esta performance fotográfíca estaba pensada para ocupar las páginas centrales de un poemario pendiente de publicar «Metamorfosis en tres tiempos» que trata sobre las transformaciones internas operantes en un espacio-tiempo suspendido a través de las multiples facetas de una mujer-madre-artista y de como los miedos adquiridos y creencias limitantes pueden condicionar nuestra forma de expresión.

Crisálida

Acción experimental que creé dentro del taller de performance impartido por mi amigo y artista Miguel Andrés, en el año 2020.

En ese momento me encontraba sumida en una gran crisis personal que me impulsaba a realizar cambios importantes en mi vida. De forma simbóloca quería representar estos cambios (físicos y emocionales) que había estado viviendo desde el embarazo y parto de mi segundo hijo, a los 40 años de edad.

Esta performance fotográfíca estaba pensada para ocupar las páginas centrales de un poemario pendiente de publicar «Metamorfosis en tres tiempos» que trata sobre las transformaciones internas operantes en un espacio-tiempo suspendido a través de las multiples facetas de una mujer-madre-artista y de como los miedos adquiridos y creencias limitantes pueden condicionar nuestra forma de expresión.

Metamorfosis en tres tiempos

Envuelta en telas de tul bordadas con palabras (elementos pertenecientes a la instalación «Metamorphose») se podía ver palpitar un cuerpo-ser deseante de salir al mundo. Los miedos por ser vista, reconocida, juzgada, cuestionada, afloraban en mi cuerpo desnudo, solo esas finas capas de tela separaban mi corporeidad del público. Mi cuerpo maternal, mis pechos aún lechosos, los kilos «de más» que aún se asentaban bajo mi piel después de mi segundo embarazo me retraían en un movimiento de acción-inacción.

Las mariposas, al salir de la crisálida deben superar un período de incertidumbre y esfuerzo físico similar al parto de los humanos. Si cualquiera intentara seccionar la crisálida para ayudarla a salir, ésta moriría de forma automática, ya que ese trance doloroso permite que la sangre pueda accionar sus alas para emprender el vuelo.

De igual forma, los cambios internos operantes solo se producen cuando la pulsión por «mudar» la piel es interna, y podemos transformar nuestros miedos en oportunidades.

Poco a poco mi cuerpo se fue desvelando hasta permanecer completamente desnuda en cuerpo y alma ante el público. Entendiendo y aceptando que la exposición completa solo puede darse cuando hay una aceptación total de tu ser, con sus luces y sus sombras.

Volar

Una vez que el acto psicomágico ha transcendido a la psique, solo queda reafirmarse en la valentía personal de haber abordado las propias limitaciones, para encontrar la paz interna que sobreviene cuando dejas atrás los miedos y te impulsas con valentía a conectar con tu Ser. Dos años más tarde de esa performance-ritual, quise volver a retomar la idea de las fotografías en una serie de tres imágenes que reflejaran mi estado interno. De alguna forma concluía ese tránsito gracias al reconocimiento de mis dones y talentos.

Acción performativa fotográfica